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Estimados puentianos:
Hoy ha sido el gran día pre-Castellón, y todo ha transcurrido -usando una de las frases de nuestro amigo de los pollos- como marcan los cánones.
Cuando los relojes del bonito pueblo canario de Santa Ana marcaban las 7,03 de la mañana, (8,03 en Valencia) los Jinetes de Castellón, empezábamos a galopar por donde antaño transcurrían las trasparentes aguas del río Túria formando agradables pozas de agua cristalina y fresca para disfrute de los que habitaban fuera de las murallas; y donde en la actualidad se levantan esos sorprendentes edificios que entre todos pagamos –y pagaremos y pagaremos durante muchos años- y que tan gran gozo y admiración producen en quienes vienen de más allá de nuestras fronteras para inmortalizarlos con sus cámaras digitales.
Pero volvamos a la hazaña que sin duda quedará impresa para siempre en las primeras páginas del tomo tercero de “La Gran Historia de Puente a Puente”.
A la hora prevista, como corresponde a los grandes caballeros de todos los tiempos, hemos empezado a galopar Justo “El Viejo”, Duque de Donald y justiciero del terrible señor Burguer; Álvaro “El Joven”, experto en leyes y Conde de Mareyn; Jorge “El Potrillo”, hijo de Veloz; y Fede “el Mago”, quien no se sabe si está o no está.
Pero no seríamos fieles a la historia si no dejamos constancia de que nuestros cuatro jinetes (no ha acudido a la cita el quinto Jinete de Castellón: Xemi “El Docto”, que se encuentra en plena forma -como demostró en la media- y no necesita estas chuminás) han contado con el apoyo incondicional de ocho hidalgos caballeros que muy bien podrían estar participando en los principales torneos que se celebran dentro y fuera de nuestro reino. Ellos son Alvaro “Iro´man”, que ha velado por la integridad de nuestros jinetes durante todo el recorrido; el temible capitán I´vars “el Terrible”, que no ha dejado de tomar notas para preparar adecuadamente su Armada Invencible con la que conquistará Barcelona la próxima primavera; Borja “El Presi” y Linde “El Maestro”, cuya amistad y servicios desearían la Reina Eva y el Rey Sión, así como el Duque de Raners; Luis “El Templario”, afamado vendedor de lámparas mágicas y cronista oficial del reino puentiano; y los tres lanceros que todo rey desearía tener a su lado al pisar el campo de batalla: Javi “El Hachazo”, fiel seguidor de “Jan el holandes”; Nacho “Entreplatos”, experto organizador de banquetes reales y no tan reales; y Amadeo “El quebrantahuesos”, dueño de la mejor guardería del reino y único superviviente de la última epidemia de mountainbike.
Pero retomemos nuestra historia. Después de cabalgar unos kilómetros hacia la antigua desembocadura, los cuatro Jinetes –Justo “El Viejo”, Álvaro “El Joven”, Jorge “El Potrillo” y Fede “El Mago” – y dos hidalgos -Álvaro “Iro-man” y el temible capitán I´vars “el Terrible”- hemos decidido descabalgar lo cabalgado y subir hacia la cabecera del valle para bordear su parque. Al pasar por el Castillo de los Puentéanos –ahora llamado Puente de la Peineta o de Calatrava- se nos han sumado el resto de hidalgos caballeros. Juntos hemos recorrido, guiados en todo momento por la estrella Garmin, una distancia aproximada de doce kilómetros hasta regresar de nuevo a los dominios del Castillo de los Puentéanos. Ha sido un recorrido tranquilo, únicamente alterado por las idas y venidas de Jorge “El Potrillo” y por la emoción que ha sentido el capitan I´vars “el Terrible” al encontrar -en el Parque situado en la cabecera del valle- los restos de uno de los barcos de su querido abuelo Barbarroja, con la bandera familiar hondeando todavía en el mástil principal. Ha sido entonces cuando el capitán nos ha desvelado emocionado que en la próxima reunión familiar -que se celebrará en el Caribe- pedirá autorización para en su asalto a Barcelona adornar el mástil principal de su embarcación con la bandera De Puente a Puente –su nueva familia- en sustitución de la tradicional calavera y dos tibias.
La belleza de los parajes que rodean el Castillo de los Puentéanos es tan grande que la mayoría de componentes del grupo –salvo Álvaro “Iro-man” y tres Jinetes: a Jorge “El Potrillo” lo hemos perdido un rato antes enseriándose- han decidido relajarse en estas tierras estirando y planificando próximas aventuras.
De este modo, el grupo se ha visto reducido a cuatro almas y un mismo objetivo: explorar los alrededores del puerto y las playas de la Malva-rosa y la Patacona. Poco a poco el cansancio ha ido apareciendo y nosotros -siguiendo los consejos de Linde “El Maestro” y el ejemplo de Borja “El Presi”- le hemos ido engañando –no superando- con esas pócimas especiales llamadas geles.
El tiempo no acompañaba pero nuestros ánimos estaban cada vez más altos al ver que el cumplimiento de nuestro objetivo estaba cada vez más cerca. Al pasar por el puerto de la ciudad hemos corrido un rato junto a los restos de la mayor batalla naval desde Trafalgar. Allí se esparcen -hasta que pase la crisis- los restos de lo que se denominó Copa América y que enfrentó frente a nuestras costas a los mejores barcos suizos, americanos, italianos, españoles… ¡Que tiempos aquellos! ¡Y que tiempos estos!
Un poco más alegre ha sido nuestro paso por el maravilloso paseo marítimo de la Malva-Rosa, en donde las estrellas se reflejan en el suelo y adquieren el nombre de personajes ilustres ¿? de nuestra historia pasada.
Pero esta alegría de nuevo se ha visto truncada al avanzar por el paseo de la Patacona. Tristemente hemos observado –y no como fruto del cansancio acumulado por los 25 km corridos según marcaba la estrella Garmin- que no pocos caballeros y señores -ambos igual de necios- empezaron a edificar en estas preciosas tierras sus nuevos castillos y no han sido capaces de terminarlos, perdiéndose así no solo la fortuna de ellos sino también la belleza del lugar.
En este momento del recorrido, cansados y en un entorno hostil, hemos decidido regresar a las bonitas tierras de nuestro Castillo Puentiano en las que abundan las fuentes y la vegetación. A nuestra llegada la estrella que ha guiado toda nuestra hazaña y que con suerte –no les ocurrió igual a Melchor, Gaspar y Baltasar- no nos ha abandonado en ningún momento, marcaba 34,03 km.
Esta ha sido nuestra historia y así os la hemos contado. Muchas gracias a todos. Con independencia de los que vayamos el día 12 del 12 a Castellón, saber que correremos la I Maratón Internacional de esa ciudad en nombre y representación de todos los puentéanos: incluidos los ciclistas.
Gracias.
PD: Espero y deseo no molestar a nadie con los apodos aportados.
-- Federico Costa-Jussá Bordas
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