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Un año más, Catadau ha sido el cierre de nuestra temporada oficial de carreras populares. Durante los últimos nueve meses decenas de puentianos hemos cruzado la pancarta de META en numerosos barrios de nuestra ciudad, pueblos de nuestra provincia, en provincias vecinas, en ciudades de otras comunidades autónomas y de otros países.
Nuestra camiseta blanca y verde, ennoblecida con el logotipo DE PUENTE A PUENTE -gratamente acompañado por el de nuestros patrocinadores- ha estado dignamente presente y con la misma ilusión en carreras de corta, media, larga y larguísima distancia, siendo siempre fiel a nuestro lema: “disfrutamos corriendo con amigos”.
De nuevo hemos experimentado que términos como “runner”, “corredor”, “maratoniano”, “triatleta”… no son buenos sinónimos de puentiano: la mejor equivalencia es -en mi modesta opinión- “amigo runner”, “amigo corredor”, “amigo maratoniano”, “amigo triatleta”… Somos una peña de amigos que corremos, nadamos, vamos en bici, comemos y cenamos, organizamos planes familiares… Sencillamente, somos puentianos.
Muchas de estas sensaciones e impresiones se dieron cita el sábado en el cierre de nuestra temporada oficial. Es realmente impresionante la cantidad de cosas que uno puede pensar, comentar y recordar mientras recorre once mil metros.
DE PUENTE A PUENTE nació pequeño, como punto de encuentro de unos pocos amigos que se juntaban para correr. Una amistad que se manifiesta de muchas maneras. Como por ejemplo cuando el sábado por la tarde a las 17.50 Borja recogió a Javi Sebastian. y Alejandro me recogió a mí para ir juntos a Catadau.
DE PUENTE A PUENTE nació con la idea de compatibilizar el deporte con la familia. Por eso nos encantó que nos acompañaran y animaran en Catadau el doblete de Ana´s -la esposa de Borja y de Alejandro- y su respectivo doblete de princesas.
DE PUENTE A PUENTE nació con intención de crecer. De la misma manera que a todos nos alegra la incorporación de un nuevo corredor o corredora a nuestro club, el sábado por la tarde nos alegró -cuando creíamos que ya estábamos los cuatro puentianos escogidos para correr en Catadau- ver aparecer a Niel, Amadeo -acompañado por Marta y dos de sus pequeños- y finalmente a Jorge P. Casi doblamos las perspectivas iniciales al pasar de cuatro a siete corredores y vimos aumentar en un 50% el apoyo familiar.
Conscientes de que contábamos con la mejor animación posible -la familia es también lo primero en esto- nos dirigimos al punto de salida (previamente habíamos realizado todo el ritual runner: recogida de dorsales, colocación del mismo; foto de equipo; encendido de garmines; calentar; visita al descampado o bar cercano…) para introducirnos en la masa multicolor –o multiolor, como le gusta señalar a un amigo de Justo- que esperaba nerviosa bajo el cronómetro que marcaba 00:00.
Siguiendo una estrategia que está a punto de convertirse en norma de esta carrera -la iniciamos el año pasado con muy buen resultado Borja, Alejandro, Ximo y yo mismo- acordamos lanzar las liebres por delante (Borja y Jorge) para que fueran anunciando nuestra llegada y correr el resto “como un solo hombre”, haciendo realidad nuestro eslogan disfrutamos corriendo con amigos.
Corrimos los once mil metros con un único objetivo: mantener el grupo compacto al ritmo que nos marcaba magistralmente nuestro Maestro -con la elasticidad necesaria en los momentos oportunos- y afrontar los últimos kilómetros al unísono, entrando en la recta final ocupando toda la calzada y cruzando la pancarta de META como si de un solo corredor se tratara.
Y cuando esto ocurrió, cuando los cinco puentianos afrontamos la recta final en paralelo, al mismo ritmo, ocupando el ancho de toda la calzada… allí estaban nuestras liebres (que habían cumplido eficazmente su misión y consiguieron muy buenos tiempos), Ana G, Ana M y Marta animándonos mientras vigilaban -a la vez, como sólo las mujeres saben hacer- a seis futuros puentianos que no paraban de animar y gritar el nombre de nuestro club.
Fueron 11 Km fantásticos. Hubo tiempo para reir, hablar, repasar la temporada que se acercaba a su fín y acordarnos de todos. Sensaciones buenísimas para mí, que me reencontraba después de cuatro meses con el sabor de una carrera acompañado por puentéanos increíbles…
Impresionante. Presente y futuro. Todos corrimos en Catadau. No éramos cinco corredores que avanzaban al mismo ritmo, dos liebres por delante y un grupito de familiares animando. Éramos DE PUENTE A PUENTE, con independencia del número de puentianos. Nos acordamos de todos y corrimos en nombre de todos. Fue el día de nuestro club.
Llegará un día en que, como hemos visto muchas veces en la última etapa del Tour de Francia, finalizaremos las temporadas corriendo la última carrera oficial todo el club unido. Una salida. Un ritmo. Una llegada. UN EQUIPO. Ese será nuestro modo de agradecernos mutuamente lo que hacemos unos por otros. Ese será el homenaje que brindaremos a todos los corredores populares y a todos los que organizan las carreras. Ese será nuestro granito de arena. Ese será el día más grande de la temporada. El mejor modo de iniciar la siguiente temporada. Ya solo quedan 159 días para nuestro 30+20.
Federico Costa-Jussá
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